viernes, 24 de noviembre de 2017

Teólogo anglicano advierte: Este Papa no es católico

THE REMNANT

Ahora lo advierte un teólogo anglicano: Este Papa no es católico

A esta altura de la Debacle Bergogliana, el reconocimiento de que Francisco es una amenaza para la integridad de la fe quedó tan establecido entre los principales comentaristas, que hasta un teólogo anglicano, escribiendo para First Things, ha dado una señal de alarma.
“¿El Papa es católico? Durante al menos un siglo, esta era la manera en que los anglicanos bromeábamos cuando algo era demasiado obvio como para decirlo,” escribe Gerald McDermott, profesor de teología en la escuela Beeson Divinity School. “Pero,” prosigue: “hoy debemos preguntarnos seriamente si el Papa no es un protestante liberal.”
 
 
McDermott cita numerosos ejemplos de la catarata interminable de heterodoxia oral y escrita generada por Francisco en los últimos cuatro años y medio. Los lectores de The Remnant los conocen bien y no hay necesidad de recordarlos aquí. Al igual que los católicos preocupados, McDermott se centra en el insulto que corona este destructivo pontificado: Amoris Laetitia y su increíble intento de introducir la ética casuística en la teología moral católica.
McDermott observa que John Finnis, renombrado filósofo del derecho, católico, y el igualmente renombrado teólogo de la moral, Germain Grisez—ambos figuras de la corriente católica “conservadora” que difícilmente podrían considerarse “tradicionalistas radicales”—sostienen que “según la lógica de Amoris Laetitia, algunos fieles son demasiado débiles como para cumplir los mandamientos de Dios, y pueden vivir en estado de gracia a pesar de que continúan cometiendo pecados habituales ‘de materia grave.’”  A lo que McDermott agrega: “Como (el Episcopal) Joseph Fletcher, quien enseñó Ética Casuística en la década de 1960, la exhortación sugiere que hay excepciones a cada norma moral y que no existe algo como un acto intrínsecamente malo.”
“Durante décadas,” continúa McDermott, “los anglicanos ortodoxos y otros protestantes que buscaban resistir las apostasías del cristianismo liberal, miraban a Roma en busca de apoyo moral y teológico. La mayoría de nosotros reconocía que en verdad se luchaba contra la revolución sexual, que había infiltrado y corrompido la Iglesia Episcopal y su progenitor del otro lado del charco. Primero fue la santidad de vida y la eutanasia. Luego, la práctica homosexual. Ahora se trata del matrimonio homosexual y la ideología transgénero. Durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, nosotros, los no católicos que debatíamos la teología moral, podíamos apuntar a los argumentos instruidos y convincentes que salían de Roma y decir, en efecto, que ‘La parte más antigua y más grande del Cuerpo de Cristo concuerda con nosotros y lo hace con una sofisticación extraordinaria.’”
“Pero ya no”, sostiene McDermott: “Los que continuamos luchando por la ortodoxia, tanto en teología dogmática como moral, extrañamos esos días en los que había un faro claro brillando del otro lado del Tíber. Porque hoy pareciera que la misma Roma ha sido infiltrada por la revolución sexual. El centro no se sostiene.”
Estas observaciones son históricas por su importancia, así como también lo es la carta abierta a Francisco del P. Thomas Weinandy, uno de los teólogos católicos más prominentes de la corriente principal del Novus Ordo. McDermott encuentra esperanza en “la postura valiente y recta” que Weinandy tomó contra un Papa que se ha descarriado como ningún otro antes de él. “Expresando los mismos sentimientos que yo”, concluye McDermott: “Tom Weinandy nos recuerda que Dios levanta luces proféticas cuando a su Iglesia llegan días oscuros.”
Cuando hasta un teólogo anglicano se muestra horrorizado públicamente por el protestantismo liberal de un Romano Pontífice, ningún católico de bien puede continuar negando lo obvio. ¿Pero dónde están los comentaristas neo-católicos en medio de este gran despertar? Comprometidos como siempre con la defensa programática de lo indefendible, no sea que alguien sospeche que estos tradicionalistas radicales tenían razón sobre la dirección en la que se dirige la Iglesia desde el Desastre Vaticano Segundo, y que la narrativa neo-católica “normalista” era tremendamente errada, por no decir completamente deshonesta, desde el principio.
 
 
 
En cuanto a los obispos y cardenales que saben que el Papa es una amenaza para la Iglesia, ellos continúan achicándose entre exequias o, en el mejor de los casos, protestando una y otra vez que Francisco debe “clarificar” lo que ya ha quedado más que claro. O, como el obispo Barron—elevado al episcopado por Francis—quejándose de que la crisis precipitada por Francisco con Amoris Laetitia es culpa de los blogueros católicos, y que los obispos debieran “tomar el control del proceso,” porque estos malvados blogueros “están forzando a las personas a leer este documento de una manera determinada.” Jamás deberá mencionarse que el mismo Francisco lee su propio documento en esa manera determinada, y que aplaude la desastrosa implementación de la misma. Antes bien, la verdad debe esconderse “tomando el control” de la narrativa, reemplazando las afirmaciones sobre la innegable verdad con un elogio florido de lo que Barron considera “un documento extraordinariamente rico”.
Ojalá los líderes de la Iglesia se ahorraran estos “documentos ricos” y nos dieran la fe de nuestros padres. Pero no podemos contar con ellos ahora. En este momento, son los laicos y su sensus fidelium  los principales bastiones de la fe, asistidos por la gracia de los sacramentos y los buenos sacerdotes, como el padre Weinandy, quienes permanecen fieles a lo que Dios reveló a través de Su Iglesia, a pesar de las consecuencias que tendrán que soportar bajo un pontificado que representa una dictadura del relativismo teológico, sostenido solo por la fuerza bruta y el miedo a las represalias, que el dictador se atreve a llamar “El Espíritu”.
Christopher A. Ferrara
(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)
 

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Gracias Señor por todas las bendiciones recibidas

 


dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús. 1 Tesalonicenses 5:18


Y habiendo tomado el pan dio gracias. Y nos dio ejemplo para que diésemos gracias por todo beneficio, tanto al principio como al fin, porque siempre se deben dar gracias a Dios (San Beda)
 

 
“El cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos nos hablan de la bondad y omnipotencia del que los ha creado, y la admirable belleza de los elementos puestos a nuestro servicio exige de la creatura racional el justo tributo de la acción de gracias”. (San León Magno)

Y todo lo que hacéis, de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de El a Dios el Padre. Col 3:15-17


 
 

martes, 21 de noviembre de 2017

Monseñor Schneider: “el papa Francisco no está confirmando la verdad”

es.newsHay una “nueva situación en la Iglesia” desde el momento en que en algunos países los adúlteros son admitidos a la Comunión, dijo el obispo Athanasius Schneider al hablar en The Remnant el 20 de noviembre. Señala que esto no se ha visto “en 2.000 años de vida de la Iglesia” y es “un ataque general a la Santa Eucaristía”.

Schneider agrega que los que expresan preocupación sobre la confusión en la Iglesia son los verdaderos amigos de Francisco, no los que lo adulan. Pedir claridad a Francisco lo llama un “acto de caridad”: “tenemos que tener la posibilidad de pronunciar palabras claras sin tener miedo de ser castigados o aislados”.

“La fe no es propiedad privada del Papa”, sino que pertenece a toda la Iglesia, señala Schneider. Un Papa es “solamente un administrador”. En consecuencia, un Papa no puede imponer una doctrina errónea: “tenemos que creer esto, aun cuando temporariamente estamos viviendo en la oscuridad y cuando temporariamente el Papa no está confirmándonos en la verdad constante e inmodificable de la Iglesia”.



viernes, 17 de noviembre de 2017

Impostura bergogliana: autonomía Sí, pero de dirección obligatoria

por Cesare Baronio
(traducción del original por F.I. 
Fuente aquí)
 



Todas las utopías anticristianas, sean las religiosas que las políticas, se presentaron bajo la apariencia de un movimiento popular desde abajo, mientras que en realidad se inpusieron con los métodos de la tiranía: fueron una tiranía la Pseudoreforma luterana, el cisma anglicano, la Revolución francesa, el Risorgimento, el comunismo, el nazifascismo, el Concilio Vaticano II. Lo son hoy las democracias en las cuales se impone a las masas la teoría gender, el matrimonio homosexual y la invasión islámica. No constituye una excepción la neo-iglesia, cuyo princeps demuestra en los hechos un autoritarismo y una arrogancia en el ejercicio del poder del todo opuestas a los pretextos de democratización y colegialidad que nos llegan desde la curtis.

Heredero y servil ejecutor del Vaticano II -diga lo que diga Socci-, Bergoglio está hoy llevando a cumplimiento lo contenido in nuce en aquella infausta junta, que impuso  a la Iglesia las decisiones de conventículos de expertos progresistas con la complicidad y la connivencia de sus Papas. Puesto que aquello que las bellas almas del Concilio llaman excesos no son otra cosa sino la coherente aplicación de la voluntad partisana y facciosa de una élite.

El grotesco documento Amor laetitiae demuestra que la pretendida autonomía del Episcopado y de las Conferencias Episcopales en clave colegialista y parlamentarista, lejos de tomarse a pecho la salvación eterna de concubinarios y adúlteros, debe leerse ad mentem Bergollei, es decir, con la decidida intención de admitir a los sacramentos a quienes resulten indignos de ellos. Y si por un lado hay algunas Conferencias Episcopales que confirmaron la disciplina tradicional, por el otro la praxis asumida es que los divorciados pueden comulgar en el Sagrado Banquete y participar de la vida sacramental de la Iglesia. Lo prueba la entusiástica acogida de Amor laetitiae de parte de la Conferencia Episcopal alemana y de la maltesa, la censura de no pocos obispos para con los clérigos refractarios a la novedad y las expulsiones de docentes críticos con aquel documento en ateneos nominalmente católicos. Es inútil decir que dentro de las Murallas Leoninas la simple sospecha que un oficiad de Congregación pueda no estar alineado alcanza para decidir su despido. En las barbas mismas de la parrhesia. De poco valen los Dubia y las correcciones filiales, las peticiones y las recolecciones de firmas, ignorados con tiránico desprecio por Bergoglio.

El motu proprio Magnum principium no es la excepción. Otra vez más, con el pretexto de una mayor democratización y de una más difundida participación del episcopado en el gobierno de la Iglesia, es evidente que la libertad y la autonomía concedidas a las Conferencias episcopales y a los obispos pueden ejercitarse sólo y exclusivamente si están en línea con la voluntad del Príncipe. 

Y he aquí la prueba.

Imaginemos por un absurdo que sea posible delegar a las Conferencias episcopales nacionales la disciplina litúrgica, y que la Santa Sede quisiera realmente que toda traducción de los textos litúrgicos sea congruente con la sana doctrina, aunque más no sea en la diversidad de las lenguas vernáculas.

Imaginemos que una Conferencia episcopal o un Ordinario, a instancias del motu propio de altisonante incipit Magnum principium, legisle en sentido tradicional, estableciendo, por ejemplo, que las palabras de la consagración pro multis sean fielmente traducidas, aplicando aquello que había mandado -sin ser escuchado- Benedicto XVI en la Carta al presidente de la Conferencia episcopal alemana del 14 de abril de 2012.

Imaginemos que los obispos de un hipotético Estado, acaso apelando a la Sacrosanctum concilium, decidan que de ahora en más será obligatorio celebrar la Misa en lengua latina -usus linguae latinae in ritibus latinis servetur-, limitando el uso del vernáculo a casos específicos y esporádicos.

Imaginemos que éstos, aplicando el motu proprio Summorum Pontificum y sus normas anejas emanadas por la Santa Sede, impongan al clero nacional el saber celebrar en la así llamada «forma extraordinaria». Imaginemos que dicha Conferencia episcopal establezca que en cada parroquia por lo menos una Misa dominical se celebre en rito antiguo.

¿Creéis que Bergoglio -según sus palabras, tan respetuoso de la descentralización y de la autonomía de las Conferencias episcopales- aceptaría que en esa nación el motu proprio Magnum principium se entienda en sentido tradicional? ¿Creéis realmente que no intervendría? ¿Creéis que dejaría impunes a los obispos de aquella nación? ¿O no usaría más bien el propio poder y la propia autoridad directa, inmediata y absoluta, para restablecer la Babel litúrgica y doctrinal, desautorizando la decisión de los obispos?

Por otra parte, si no tuvo escrúpulos en corregir públicamente al Prefecto de la Congregación para el culto divino, cardenal Sarah, con mayor razón no tendría problemas en hacerlo con el obispo de una diócesis o de una Conferencia episcopal, cosa por lo demás ya verificada anteriormente en otros clamorosos casos, empezando por el indecoroso escándalo de la Orden de Malta o, más recientemente, con las subterráneas interferencias en la  discrepancia planteada por la Conferencia episcopal polaca a propósito de Amor laetitiae.

He aquí entonces demostrada la facciosidad del documento papal. El cual usa como pretexto la autonomía de las iglesias nacionales con el único objetivo de delegar en éstas -como ocurre ahora con Amor laetitiae- la introducción de normas laxistas y permisivas, la aprobación de praxis cada vez más progresistas y ecuménicas, con la certeza de que en los lugares de poder hay personas que secundan la voluntad del soberano absoluto.

Y justamente como con Amor laetitiae hay muchas Conferencias episcopales que admiten a los concubinarios a los sacramentos y sólo algunas que confirman la praxis católica tradicional, así en el ámbito litúrgico tendrá que haber Conferencias episcopales que supriman el aspecto sacrificial de la Misa para introducir la intercomunión con los protestantes, mientras sólo algunas -mal toleradas, y apenas de momento- siguen no autorizándola, siquiera oficialmente. Y ciertamente sin tener ninguna posibilidad de obligar a los propios clérigos a obedecer, desde el mismo momento en que a éstos les bastaría posar sus piececitos en el refectorio de Santa Marta para verse reintegrados en las propias funciones.

¿Otro ejemplo? Tomemos a los cismáticos de Oriente: los únicos puntos en común sobre los cuales versa el diálogo ecuménico son aquellos que debilitan el primado petrino, mientras que en lo tocante a la sacralidad de los ritos se calla obstinadamente, en vista de que no avanzan en la dirección querida por Bergoglio y amenazan con dar crédito a aquellos que piden una liturgia más decorosa. Y viceversa, con los heréticos protestantes se dialoga de intercomunión -por ahora sólo en ciertos casos, pero ya sabemos cómo terminan estas cosas-, al paso que ésta es impracticable y conduciría a la distorsión del edificio doctrinal católico en su totalidad.

Lo mismo vale para el jus soli. Si gracias al mismo se concediera la ciudadanía italiana a inmigrantes católicos como los filipinos, nuestra Italia no tendría que temer una pacífica convivencia con estos nuevos ciudadanos que, por su parte, harían un precioso aporte a la defensa de la común tradición cristiana y de los comunes valores morales y espirituales.

Pero éste no es el objetivo por el que Avvenire y los políticos promueven el jus soli: ellos quieren que vengan a Italia mahometanos e idólatras y paganos y ateos, de modo de borrar los últimos restos de catolicidad de nuestro país. Y si ocurriera de veras que un contingente de filipinos tuviese que desplazarse hacia Italia, se les exigiría de inmediato el juramento de fidelidad a la laicidad del Estado y se condicionaría la concesión de la ciudadanía a las aceptación del aborto, la eutanasia, las parejas gay, etc.

Verba volant -las palabras llegan a todas partes- y scripta manent -las cosas escritas quedan en el papel. Que lo tengan en cuenta quienes creen poder obtener ope legis aquello que en los discursos de ocasión y en las intemperantes telefoneadas de Santa Marta se pone diariamente en tela de juicio.

Don Alejandro Minutella desterrado de la Iglesia católica y perseguido por la secta de Bergoglio por defender la sana doctrina católica


 
Algunos Comentarios del foro de Gloria TV para apoyar a nuestro valiente hermano sacerdote Don Minutella:  
 
rosarios1000 hace 10 horas
Padre Minutella DIOS te ama, LA SANTISIMA VIRGEN y los verdaderos católicos, te agradecemos por tu amor y valor para defender a CRISTO y su iglesia, agradecemos a DIOS por tu sacerdocio, persevere en la fe, valor y esperanza el premio esta en el cielo.


Alma libre hace 11 horas
Estamos con este Santo sacerdote.


adeste fideles hace 14 horas
🕊" Viva la Verdadera Iglesia Católica y Su Santa Doctrina "



Católicos Apostólicos
La Iglesia fiel a Cristo esta con usted Don Minutella y con todos los fieles sacerdotes que se opone a la rebelión contra Dios que lidera el heresiarca Bergoglio.


Denise_8d
quien obedece a Bergoglio sabiendo que desobedece a Dios lo ha convertido en su propio dios lo cual es además pecado de idolatría quien pone a un hereje por encima de Dios no obedece a Dios sino al demonio.
 
Denise_8d hace 4 horas
PADRE ALESSANDRO MINUTELLA, DICE ADIÓS A LA FALSA IGLESIA ECUMÉNICA DE “FRANCISCO”
imitemos el ejemplo de fidelidad a Cristo de Don Alessandro M Minutella separándonos de la falsa iglesia que lidera el heresiarca Bergoglio, pues ningún buen católico puede obedecer a los herejes que se rebelan contra las leyes de Dios. Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres así nos los enseñó San Pedro y los demás apóstoles.



Atanasio de Trento
Si repasamos la historia de la Iglesia los herejes siempre se han valido de la intimidación para imponer la falsa obediencia a sus herejías y amenazan con excomunión a los que no se les han sometido. Un ejemplo cercano de falsa obediencia lo tenemos con el cura pedófilo Marcial Maciel quien logró abusar sexualmente de seminaristas imponiéndoles el silencio a toda su orden. La falsa obediencia es la que hace que obedezcan al diablo mientras con apariencia de obediencia desobedecen a Dios.

adeste fideles hace 1 hora
Al Obispo Ariel Leví que en apoyo a un heresiarca combate al Padre Minutella, le conviene recordar...El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación al SEÑOR.
Proverbios 17:15



Angie W.
"Vana es la excusa de haberlo hecho por obedecer al hombre, cuando se comete contra Dios". (San Bernardo)


Angie W. hace 4 horas

Bravo Don Minutella Permaneced en la enseñanza de Cristo – 2 Juan 1:7-11 A los herejes no hay que darles ni siquiera el saludo para no hacernos cómplices de ellos

Ratisbonne se convirtió del Judaísmo gracias a la Virgen de la Medalla Milagrosa

La devoción a la virgen de la medalla milagrosa, es otra devoción católica mariana en contra del ecumenismo- apóstata bergogliano, que no busca la conversión  de nadie a la verdadera y única religion que salva, la católica.



 
 
 
 
Nuestra Señora del Milagro
Aparición al
judío Alfonso Ratisbonne Iglesia de San Andreas delle Fratte, Roma, 1842
Alfonso Tobie Ratisbonne (1812-1884), abogado, banquero muy rico, judío pero libertino. Despreciaba particularmente a la Iglesia Católica y al clero. Resentía que su hermano Teodoro se había convertido y ordenado sacerdote.
En 1842, Ratisbonne se encontraba en Roma. Allí se encontró con el Barón De Bussiéres, francés converso del protestantismo, hombre devoto y conciente de su responsabilidad de evangelizar. Este le contó de los milagros que estaban ocurriendo por medio de la Medalla Milagrosa. Pero Ratisbonne lo rechazó tildándolo de supersticioso.  
El Barón no se dio por vencido y desafió a Ratisbonne a someterse a una simple prueba sobre la eficacia de la medalla. Debía llevarla y rezar el Memorare todos los días. Ratisbonne, ante la insistencia del Barón y para demostrar que nada le iba a persuadir a convertirse, se puso la medalla.  El Baron un grupo de amigos se comprometieron a rezar por la conversión de Ratisbonne. Entre ellos, el conde Laferronays, que estaba muy enfermo y ofreció su vida por la conversión del “joven judío”.  Ese mismo día entró en la Iglesia y rezó 20 Memorares por esa intención, sufrió un ataque al corazón, recibió los sacramentos y murió.
El día siguiente, el 20 de enero de 1842, el Barón se encontró con Ratisbonne cuando iba a la iglesia de Sant Andrea delle Fratte, cerca de la Plaza de España en Roma, para hacer los arreglos de un funeral. Los dos entraron en la iglesia y Ratisbonne se quedó mirando las obras de arte mientras su amigo estaba en la rectoría. De pronto, el altar dedicado a San Miguel Arcángel se llenó de luz, y se le apareció, majestuosa, la Virgen María, tal como en la imagen de la medalla que llevaba al cuello. El se arrodilló y se convirtió. Mas tarde escribió: "Una fuerza irresistible me llevó hacia ella. Ella me pidió que me arrodillara. Ella no dijo nada pero yo lo entendí todo"  Cuando el barón regresó de la rectoría se encontró a su amigo orando de rodillas con gran fervor frente al altar de San Miguel. Ratisbon entonces le dijo que deseaba confesarse y prepararse para entrar en la Iglesia. El 31 de enero recibió el bautismo, la confirmación y la comunión de manos del Cardenal Patrizi.
La conversión de Ratisbonne fue muy famosa y tuvo gran impacto en una cultura muy influenciada por el racionalismo, que rechaza las realidades espirituales. En 1847 Alfonso Ratisbonne fue ordenado sacerdote jesuita. Su hermano  inspirado por su conversión fundó la congregación de “Nuestra Señora del Sión”, con sede en Israel, cuyo carisma es la evangelización del pueblo judío (Romanos 11, 25-26).
El San Miguel del altar del milagro en San Adreas de Fratte ha sido remplazado por una gran pintura de la Virgen según Ratisbonne la describió. (San Miguel fue movido a otro lugar de la misma iglesia). (Corazones.org)

 

Novena a Virgen de la Medalla Milagrosa

 

Oración preparatoria (para todos los días)
Virgen y Madre inmaculada, mira con ojos misericordiosos al hijo que viene a Ti, lleno de confianza y amor, a implorar tu maternal protección, y a darte gracias por el gran don celestial de tu bendita Medalla Milagrosa.

Día primero
En una medianoche iluminada con la luz celeste como de Nochebuena la de 18 de Julio de 1830 , aparecióse por primera vez la Virgen Santísima a Santa Catalina Labouré, Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl.
Y le habló a la santa de las desgracias y calamidades del mundo con tanta pena y compasión que se le anudaba la voz en la garganta y le saltaban las lágrimas de los ojos.
¡Cómo nos ama nuestra Madre del Cielo! ¡Cómo siente las penas de cada uno de sus hijos! Que tu recuerdo y tu medalla, Virgen Milagrosa, sean alivio y consuelo de todos los que sufren y lloran en desamparo.
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
La oración de San Bernardo "Acordaos,,, o la Salve.

ORACIÓN DE SAN BERNARDO

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes! Y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, ¡oh Madre de Dios!, mis humildes súplicas, antes bien, inclinad a ellas vuestros oídos y dignaos atenderlas favorablemente
                                    
Tres Avemarías con la jaculatoria:
 ¡Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos!

Oración final
Oración Final
Señor Dios nuestro, que por la inmaculada Virgen María asociada a tu Hijo de modo inefable, nos das alegrarnos con la abundancia de tu bondad, concédenos propicio que sostenidos por su maternal auxilio, nunca nos veamos privados de tu providente piedad, y que con fe libre, nos sometamos al misterio de tu redención.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Día segundo
En su primera aparición, la Virgen Milagrosa enseñó a Santa Catalina la manera cómo había de portarse en las penas y tribulaciones que se avecinaban.
¡Venid al pie de este altar! decíale la celestial Señora , aquí se distribuirán las gracias sobre cuantas personas las pidan con confianza y fervor, sobre grandes y pequeños...
Que la Virgen de la Santa Medalla y Jesús del Sagrario sean siempre luz, fortaleza y guía de nuestra vida.
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
1º La oración de San Bernardo "Acordaos,,, o la Salve.
2º Tres Avemarías con la jaculatoria: ¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI!
3º Oración final
Día tercero
En sus confidencias díjole la Virgen Milagrosa a Sor Catalina: "Acontecerán no pequeñas calamidades. El peligro será grande. Llegará un momento en que todo se creerá perdido. Entonces yo estaré con vosotros: ¡Tened confianza!"
Refugiémonos en esta confianza, fuertemente apoyada en las seguridades de que su presencia y de su protección nos da la Virgen Milagrosa. Y en las horas malas y en los trances difíciles no cesaremos de invocarla: <Auxilio de los cristianos, rogad por nosotros>.
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
1º La oración de San Bernardo "Acordaos,,, o la Salve.
2º Tres Avemarías con la jaculatoria: ¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI!
3º Oración final

Día cuarto
En la tarde del 27 de Noviembre de 1830 baja otra vez del Cielo la Santísima Virgen para manifestarse a Santa Catalina Labouré.
De pie entre resplandores de gloria, tiene en sus manos una pequeña esfera y aparece en actitud estática, como de profunda oración. Después, sin dejar de apretar la esfera contra su pecho, mira a Sor Catalina para decirle: <Esta esfera representa al mundo entero... y a cada persona en particular".
Como el hijo pequeño en brazos de su madre, así estamos nosotros en el regazo de María, muy junto a su Corazón Inmaculado.
¿Podría encontrarse un sitio más seguro?.
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
1º La oración de San Bernardo "Acordaos,,, o la Salve.
2º Tres Avemarías con la jaculatoria: ¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI!
3º Oración final
Día quinto
De las manos de María Milagrosa, como de una fuente luminosa, brotaban en cascada los rayos de luz. Y la Virgen explicó: <Es el símbolo de las gracias que Yo derramo sobre cuantas personas me las piden>, haciéndome comprender añade Santa Catalina lo mucho que le agradan las súplicas que se le hacen, y la liberalidad con que las atiende.
La Virgen Milagrosa es la Madre de la divina gracia que quiere confirmar y afianzar nuestra fe en su omnipotente y universal meditación. ¿Por qué, pues, no acudir a Ella en todas nuestras necesidades?.
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
1º La oración de San Bernardo "Acordaos,,, o la Salve.
2º Tres Avemarías con la jaculatoria: ¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI!
3º Oración final

Día sexto

Como marco de gloria aureolando a la Virgen, vio Sor Catalina aparecer unas letras de oro que decían: <¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI! >.
Y enseguida oyó una voz que recomendaba llevar la medalla y repetir a menudo aquella oración jaculatoria, y prometía gracias especiales a los que así lo hiciesen.
¿Dejaremos nosotros de hacerlo? Sería imperdonable dejar de utilizar un medio tan fácil de asegurarnos en todo momento el favor de la Santísima Virgen.
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
1º La oración de San Bernardo "Acordaos,,, o la Salve.
2º Tres Avemarías con la jaculatoria: ¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI!
3º Oración final

Día séptimo

Nuestra Señora ordenó a Sor Catalina que fuera acuñada una medalla según el modelo que Ella misma le había diseñado.
Después le dijo: "Cuantas personas la lleven, recibirán grandes gracias que serán más abundantes de llevarla al cuello y con confianza>.
Ésta es la Gran Promesa de la Medalla Milagrosa. Agradezcámosle tanta bondad, y escudemos siempre nuestro pecho con la medalla que es prenda segura de la protección de María.

Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
1º La oración de San Bernardo "Acordaos,,, o la Salve.
2º Tres Avemarías con la jaculatoria: ¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI!
3º Oración final
Día octavo
Fueron tantos y tan portentosos los milagros obrados por doquier por la nueva medalla, (conversiones de pecadores obstinados, curación de enfermos desahuciados, hechos maravillosos de todas clases) que la voz popular empezó a denominarla con el sobrenombre de la medalla de los milagros, la medalla milagrosa; y con este apellido glorioso se ha propagado rápidamente por todo el mundo.
Deseosos de contribuir también nosotros a la mayor gloria de Dios y honor de su Madre Santísima, seamos desde este día apóstoles de su milagrosa medalla.
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
1º La oración de San Bernardo "Acordaos,,, o la Salve.
2º Tres Avemarías con la jaculatoria: ¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI!
3º Oración final
Día noveno
Las apariciones de la Virgen de la Medalla Milagrosa constituyen indudablemente una de las pruebas más exquisitas de su amor maternal y misericordioso.
Amemos a quien tanto nos amó y nos ama.
<Si amo a María decía San Juan Bérchmans tengo asegurada mi eterna salvación>.
Como su feliz vidente y confidente, Santa Catalina Labouré, pidámosle cada día a Nuestra Señora la gracia de su amor y
de su devoción.
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
1º La oración de San Bernardo "Acordaos,,, o la Salve.
2º Tres Avemarías con la jaculatoria: ¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI!
3º Oración final
Oración Final
Señor Dios nuestro, que por la lnmaculada Virgen María asociada a tu Hijo de modo inefable, nos das alegrarnos con la abundancia de tu bondad, concédenos propicio que sostenidos por su maternal auxilio, nunca nos veamos privados de tu providente piedad, y que con fe libre, nos sometamos al misterio de tu redención.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.